domingo, 20 de septiembre de 2015

Una poética

Cierta vez
-en la base aérea de Morón-
vi a un perro perseguir
tercamente
a una avioneta,
correrla a través de la pista
saltando con un tarascón al aire
en el instante del despegue.
Ya con la sangre seca de la nada
entre sus dientes
la observará 
alejarse
haciéndose imposible.

Un poema se domicilia en ese perro
hay un poema
que alquila una pieza por ahí,
el intento desesperado
de morder
aquellas formas que despegan.


Los perros del muro de Berlín, Luis Lhooner

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