martes, 30 de diciembre de 2014

La Rosa Prisionera

                                                                    Arrecia la persecución, estamos escondidos, pero lo sabemos todo: dónde las esconden, quién las compra, quién las interviene genéticamente; avanzamos escapando, descubriendo contrabandos y estudiando la cosecha; siempre nos acariciamos, y en las noches cuando encendemos el fuego, en las estrellas, el océano de las rosas nos picotea las manos con pájaros luminosos, con destellos de cactus hermanos que nos hacen libres, a pesar de las púas.












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