lunes, 11 de noviembre de 2013

Carlos Gallegos, "Dios me dio la bendición de ser ateo"

Una horda de poetas, cual turba iracunda, quiso impedir por todos los medios la publicación de estos poemas. A través de melindres, razones fútiles, alguna que otra caricia o insinuación a las mismas, hasta llegar a las amenazas más extremas, quisieron convencer el autor de que su prestigio en el altísimo círculo de la poesía corría riesgos. “Que estos poemas no son cosa seria, che”, afirmó un colega rumano, acomodando el monóculo en su estudio de Bucarest.

Pero para nuestra fortuna, Carlos Gallegos no se amilana. Poniendo en riesgo su integridad física, sigue adelante en su magna tarea: mostrarnos que la poesía no tiene por qué ser solemne ni propiedad de unos pocos iniciados. La poesía tiene que ser lucha, denuncia, y también (sólo también) belleza.

Carlos Gallegos nació en Buenos Aires en 1966. Actualmente dirige la Editorial ArbolAnimal. Este libro es quizás su último libro.

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